Actualmente es muy común escuchar palabras como “innovación”, “tecnología” y “competitividad”, pero poco se trabaja en las empresas para aumentar la productividad y reducir costos.

El problema se agrava especialmente en las micro y pequeñas empresas, pues no solo es comprar una maquina nueva, para aumentar la productividad y ser empresas más competitivas, lo que se debe mejorar sus esquemas de gestión, pues muchas son pequeñas empresas familiares donde una sola persona realiza casi todas las actividades de gestión.
En general, las épocas de crisis o los problemas financieros de una firma crean la necesidad de enfocarse en los costos.
La implementación de un modelo de costeo razonable y adecuado puede evitar tomar decisiones equivocadas, en la medida que proporciona información confiable, objetiva y oportuna para la dirección. Se puede aplicar en cualquier tipo de empresa, independientemente de su rubro, volumen de facturación o cantidad de empleados.
La mayoría de los pequeños empresarios determinan el costo de su producto para tener una base de fijación (o negociación) del precio de venta y, además, calculan los resultados de su negocio como diferencia entre sus ingresos y costos totales.
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